Escucho cómo pasa el tiempo. En el silencio no sé nada. Ahora el Sol calienta mi espalda, y mi cara. A veces me invade la calma y me pregunto si es esto la felicidad.
Sigo sin saber. Ni si quiera cómo soy, cuando no me miras. Me hundo en la observación. La contemplación de comportamientos ajenos me hacen desear formar parte de la nada. Espero tu mirada. El mundo ahora es un tornado de acontecimientos, y estoy paralizada. Sólo se mueven mis ojos, que te buscan. Cuerpos en descomposición, gusanos, putrefacción. Esencia muerta. Degrado nuestros recuerdos, hasta convertirlos en otros. Repaso cada instante.
Nunca te acaricié.
2.07.2011
2.06.2011
2.02.2011
Dulcinea
Y sólo me sirve el aire
si es de tu boca...
Aferradas mis manos a tu espalda, sudada de amor. Piernas que se enredan, para perderse en curvas de alboroto. La mayor exquisitez carnal. Sumergida en tu pelo anido las ideas. Parece el tiempo llegar a su fin en cada beso. Pecho con pecho. No hay abrigos, ni hay corazas, ni hay recuerdos. Sólo el momento, hasta lo más hondo. Toda pasión materializada parece insuficiente, fugaz, es por eso que aspire a ser eterna. Palabras susurradas se vuelven reflejo de las ansias de aquello que nunca acaba. Bailar en la noche como animales, la danza más primitiva. El roce derrite la piel en riadas de miel, que fluyen. Desde la nunca hasta los pies. Nadamos además en cascadas de saliva. Melodía de respiración acompaña cada movimiento en una canción sin fin. Incluso el elogio de lo soez se convierte en las más sublimes palabras. Hasta las pestañas tiemblan, pero no importa. Ahora el éxtasis esconde el secreto de la felicidad. Elixir de la vida. Me pierdo en cada uno de tus rincones, que aún no conoces. Recorro uno por uno tus lunares, sin miedo a borrarlos.
...y ni si quiera lo has notado
si es de tu boca...
Aferradas mis manos a tu espalda, sudada de amor. Piernas que se enredan, para perderse en curvas de alboroto. La mayor exquisitez carnal. Sumergida en tu pelo anido las ideas. Parece el tiempo llegar a su fin en cada beso. Pecho con pecho. No hay abrigos, ni hay corazas, ni hay recuerdos. Sólo el momento, hasta lo más hondo. Toda pasión materializada parece insuficiente, fugaz, es por eso que aspire a ser eterna. Palabras susurradas se vuelven reflejo de las ansias de aquello que nunca acaba. Bailar en la noche como animales, la danza más primitiva. El roce derrite la piel en riadas de miel, que fluyen. Desde la nunca hasta los pies. Nadamos además en cascadas de saliva. Melodía de respiración acompaña cada movimiento en una canción sin fin. Incluso el elogio de lo soez se convierte en las más sublimes palabras. Hasta las pestañas tiemblan, pero no importa. Ahora el éxtasis esconde el secreto de la felicidad. Elixir de la vida. Me pierdo en cada uno de tus rincones, que aún no conoces. Recorro uno por uno tus lunares, sin miedo a borrarlos.
...y ni si quiera lo has notado
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