Que desaparezca el mundo, y lo que pueda quedar de él. A pesar de la vida, sufro una victoria porque estás con ella. Es en este momento cuando la rima se blinda a la corrupción. Hasta el Sol parece estático. Tenue y anaranjado dora los bajos techos de la ciudad.
Ahora la descansas, como haces conmigo. Y tumbada en la hierba, abandonada a la suerte del tiempo, os escucho, creo que con la piel y con la mano. Creo que con todo escucho. Incondicional te quieren los ojos tristes cuando la acaricias delicado y preciso. Me son intrusos entonces regueros de palabras: te escribiría entero si pudiera.
Inmediatamente me confieso libre enamorada del hombre, que al ser artista, es más hombre.
La susurras roto, calmando al aire y perfilando sus curvas populares. A veces me gustaría saber vuestro lenguaje, inmune, indiferente al gobierno del miedo. Pero no hace falta, no mientras resistas, mientras insistas en perseguir entonos, como practicando sueños.















